Proyecto de Declarar Capital
Departamental a Santa Rosa
A poco más de dos años
de la creación del departamento, el 25 de febrero de 1887, tres
representantes nacionales, Vicente Garzón, Santiago A. Giuffra y Atanasio
Seoane, presentaron en la Cámara que integraban un proyecto de ley por
cuyo artículo 1º se declaraba capital del departamento de Artigas el
pueblo de Santa Rosa y por el artículo 2º se derogaba la ley N'º1757
que había establecido en San Eugenio la capital departamental. Luego de
quedar instituida y fundada la Colonia "General Rivera", se
habían instalado en la villa nuevas casas de comercio, se habían
construido y reparado edificios y se habían adquirido solares y chacras.
Daban cuenta de su
desarrollo las siguientes cifras, difundidas en la época: habitantes
dentro del ejido del pueblo, en 1884, quinientos; en 1887, mil doscientos;
edificios y demás construcciones, en 1884, cien; en 1887, doscientos
diez; casas de negocio y talleres establecidos, en 1884, quince; en 1887,
treinta y cinco; profesiones, en 1884, cuatro; en 1887, doce; capitales en
giro de las casas de negocio, en 1884, pesos ochenta mil; en 1887, pesos
doscientos cincuenta Mil.
Se hallaba en construcción
una línea férrea que partía de Alegrete en dirección a San Juan
Bautista, cuya vía se proyectaba empalmar con el ramal ferroviario que
uniría Cabellos con San Eugenio, ya otorgada su concesión, que se
consideraba de vital importancia para el mayor desarrollo departamental,
debido a las cargas en tránsito y de frutos del país que llegarían
hasta allí, como también de otros productos tales como yerba y azúcar
que arribarían procedentes del Brasil.
Mientras no quedara
terminada dicha construcción, el viaje a Cabello desde San Eugenio o
viceversa era cumplido por tres empresas de diligencia, las que efectuaban
un total de diez y ocho viajes al mes. El trayecto se recorría en
unas doce horas, pues partiendo de San Eugenio a las 6 a.m. se llegaba a
Cabellos a las 6 p.m.
Se unían estas poblaciones
por varios caminos, entre ellos el departamental, que tenía una
extensión de veinticuatro leguas, aproximadamente, por camino llano y
pedregoso, lo que facilitaba las comunicaciones en todas las estaciones
del año. En la travesía se hallaban dos centros poblados: Cuaró y
Allende. En cuanto a los pasos de Cuaró y Tres Cruces, los únicos
que debía cruzarse por ese camino, estaban compuestos y regularmente
atendidos.
Considerando que de ser
sancionado el proyecto de ley de referencia, “haría declarar la muerte”
de San Eugenio del Cuareim, su vecindario se reunió en Asamblea General
el 6 de marzo de 1887 con el objeto de cambiar ideas para iniciar
gestiones conducentes a que la capital departamental permaneciera en dicha
villa.
En la misma fue nombrada una
Comisión Central Directiva, resultando electos por unanimidad Carlos
Lecueder (presidente), Reynaldo Garbarini (vicepresidente), Alberto Becú
(secretario) y Exequiel Castro (tesorero). Se designaron asimismo
otras dos comisiones: una de ellas encargada de recolectar firmas y otra
designada en sesión anterior, que debía gestionar ante el Superior
Gobierno y las Cámaras la no-traslación de la capital.
Un día antes, con la firma
de más de cuatrocientos vecinos había sido dirigido un memorándum a la
Cámara de Representantes y al Senado. En el primero de ellos,
decían: "El pueblo de Santa Rosa (...) tiene elementos propios de
vida, de que carece esta villa; tiene actualmente la vía férrea, tiene
la vía fluvial para el alto Uruguay, así como los de la propia
Administración Pública".
Y refiriéndose
concretamente al proyecto de ley, manifestaban que era el resultado de las
gestiones efectuadas por algunos vecinos del pueblo de Santa Rosa,
especialmente curiales y hacendados que vivían allí o residían en la
costa del río Uruguay.
Los vecinos de San Eugenio
ponían énfasis en cuanto a la situación geográfica de Santa Rosa, que
por hallarse en un extremo del departamento tenía evidentes dificultades
de comunicación con la mayor parte de las secciones, no sólo por la
larga distancia que la separaba de ellas sino también por los pésimos
caminos. A este respecto, entendían que la línea férrea que unía
Salto con Santa Rosa sólo se comunicaba con facilidad con las secciones
7a. y 8a.
Lo que necesitaba San
Eugenio para continuar evolucionando eran rentas para estimular el
progreso, construir los edificios públicos de que carece, defender la
instrucción pública, establecer nuevas colonias, mejorar su
viabilidad" y ligarlo por medio del telégrafo al resto del país. Y
que cesara la incesante prédica de la prensa salteña y las gestiones de
los habitantes de Santa Rosa. A lo que debía agregarse la tarea de
nacionalizar un territorio fronterizo "donde apenas tenía
manifestación el sentimiento nacional".
En sesión de junio 27 de
1887, el legislador Giuffra solicitó el retiro del proyecto de ley que
había presentado con los representantes Garzón y Seoane, al haber
obtenido información "de buena fuente" y tener la certeza de
que los intereses y actividades del departamento estaban momentáneamente
paralizados luego de su presentación en la Cámara que integraban.
Fuente: ARTIGAS DE
LOS ABORIGENES CAZADORES AL TIEMPO PRESENTE
Autor: Aníbal Barrios
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