Historia
de las ágatas y amatistas en Artigas. En el siglo XVIII los reyes de
España ya estaban interesados en estas piedras semipreciosas. En 1850 los
alemanes Becker y Schuch hallan ágatas y amatistas en la zona del
Catalán, por entonces Departamento de Salto. La primera exportación se
realiza por el puerto de Salto, muy activo por aquel entonces. Al
principio se exportaban solamente ágatas: el interés por las amatistas
recién comenzó en las primeras décadas del 900. Con los conflictos
bélicos que caracterizaron la mitad del siglo XX, tanto la producción
como la exportación estuvo seriamente afectada. Lo cierto es que esta
riqueza natural se exportó exclusivamente en bruto, a precios muy bajos,
hasta la década del setenta. Es por esos años que el gobierno estimula
su exportación e industrialización, surgiendo varias canteras en los
lugares donde los "viejos canteristas" habían realizado
cavas a mano. Por esa época, en Artigas y Montevideo aparecen los
primeros talleres donde se tallan las ágatas y amatistas incorporándoles
valor agregado. Tanto la producción de cantera como la de los talleres va
en ascenso hasta principios de la década del 90. La Guerra del Golfo del
92, produjo una recesión en los mercados de consumo y bajó
drásticamente la producción tanto de ágatas como de amatistas en bruto.
A pesar de que el sector ha repuntado algo, está muy lejos de haberse
recuperado. La baja de los precios forzada por la amatista sintética, la
alta mecanización sobre todo en el facetado y la aparición de nuevos
mercados productores hacen que la recuperación del sector sea más lenta.
La adecuación a un mundo cambiante es la consigna del momento. La
tendencia actual es de recuperación lenta pero sostenida de los mercados
de consumo. EI
contexto geológico regional. EI Departamento de Artigas se ubica
dentro de la cuenca geológica del Paraná, caracterizado por un
gigantesco paquete de sedimentos paleozoicos y mesozoicos tapizado por un
formidable manto de rocas efusivas básicas, conocidas genéricamente como
basaltos. Por debajo aparecen areniscas eólicas de edad Jurásica
(Formación Tacuarembó). Encima, se apoyan sedimentos del Terciario y
Cuaternario, producto de la propia meteorización de los basaltos, entre
otros. Por lo general las coladas de basaltos (Formación Arapey) de edad
Cretácica, se dividen de abajo hacia arriba en cuatro capas, a saber:
lajosa, columnar, vacuolar y brechoide. Es la penúltima capa que nos
interesa a los efectos de este trabajo, ya que la misma, en buena parte,
es la portadora de mineralizaciones de ágatas y amatistas. Las
concentraciones económicamente rentables de estas mineralizaciones se
hallan localizadas en el valle y en toda la cuenca del arroyo Catalán.
También se han explotado yacimientos ubicados al Este de la ciudad de
Artigas, existiendo otros interesantes indicios en puntos aislados del
departamento. Geología
del yacimiento. Nos ocuparemos en particular del gran yacimiento de
ágatas y amatistas de la cuenca del arroyo Catalán Grande. Los arroyos
siguen la línea de fracturas o fallas y cruzan las distintas napas. En
ese pasaje se puede visualizar, en el lecho de los cauces, la capa de
basalto vacuolar, tapizada de mineralizaciones de las más variadas
ágatas, amatistas, cuarzos hialinos, ópalos, rarezas, etc., que tras la
alteración del basalto quedan libres y constituyen el grueso de los
cantos rodados de las terrazas. Localmente, la capa portadora de
mineralizaciones no supera los cinco metros de espesor y aflora en las
laderas de las colinas del área, luego se adentra en éstas para
reaparecer al otro lado de las cuchillas, y así sucesivamente en la
superficie de la cuenca mencionada. Lógicamente esta capa no es
homogénea ni en espesor ni en cantidad y calidad de las mineralizaciones.
Hay áreas donde predominan sólo ágatas y amatistas de casco fino, otras
pueden contener geodas de grandes dimensiones o rarezas. Las
mineralizaciones muy abundantes en un frente se vuelven raras de pronto a
pocos metros del mismo, debido en parte al espesamiento del nivel
brechoide.
Una explotación racional ha
de tener en cuenta las variaciones locales de la colada, las fallas y
fracturas de la corteza, el origen de las mineralizaciones y sobre todo
buenos muestreos de las trincheras y cavas, para poder cuantificar
realmente la potencialidad del yacimiento en un lugar dado. Hay idóneos
que con muy buen éxito han podido extraer excelente producción de
amatistas, pero a veces, frente a un problema local, abandonan las
canteras. Y es así que se han abierto innumerables pozos y cavas que
prontamente son descartados, cuestión que se evitaría realizando
previamente un buen estudio geológico. |