NACIMIENTOEl
día busca en el lirio deshojado
hacer las formas de las
cosas;
busca en la mar la espuma
moribunda, para derramarla
sobre el dolorido esperma de
la tierra;
con los jazmines se tiende
un triste aroma a violados
pensamientos,
y sobre hombres y bestias y
sombras
se desintegran los dolores
cotidianos. 1952
Raúl Hecht
POEMA 12 Quién
pudiera
quién,
beber el aroma
de la espuma,
la campana
de las sombras
blancas;
quién viene
quién,
por el sueño
caminando,
pisa,
muerde
quién pudiera
quién,
besar el sueño,
sueño
de la niña
de los sueños,
de los peces
nocturnos
del vago río;
quién pudiera
quién,
soñar
que se bebe
el sueño
nocturno,
de los peces
del vago río,
de la niña
de los sueños. 1954
Raúl
Hecht, Tomado del libro AMOR CONSTANTE - Ediciones MERIDIANO 1955
Raúl Mello
PIDO EL AMOR Y PIDO LA PALABRA Pido
el amor y pido la palabra
quiero decir mi poesía al
transeúnte
al hombre común de
apurado paso, de urgida presencia,
de rostro soñador,
hambriento de un mensaje y de un halago. La
poesía descubre al hombre y al hermano:
un poco de uno mismo viaja
en cada otro.
Somos tan lejanos y tan
íntimos, tan extraños
y tan nuestros, tan
solitarios y tan próximos Quiero
gritar mi poesía, mi verdad,
mi credo en cada esquina del
viento.
La poesía nace del amor
acendrado, del amor nunca turbado
por la sombra del olvido y
la muerte. Pido
el amor y pido la palabra
la poesía rinde la piedra,
la infamia, la mentira.
Es pura como el alba,
luminosa como el agua,
fecunda como el grano
infinito, sensual como la flor.
Raúl
Mello, Tomado del libro CONTIGO POESÍA - Ediciones Casa de Nuna. 1990
CARTA A UNA LEJANA Leo
tu carta que empieza: Queridísimo canalla
y sigue con tu diminuta
letra de niña
y me cuenta cosas y me manda
besos
tus pequeños besos celestes
y cierro los ojos para verte
para amarte mejor desde el
desierto
de la ausencia.
Te escribo amor desde este
frío meridiano
en la noche llena de ti
con estrellas rasantes y
huraño viento
y línea a línea voy
haciendo un anagrama de la nostalgia
pero sin que te viera llegar
estás respirando junto a
mí
con tu levedad de gatita
acurrucada
mientras la montaña llueve
un verde intenso
y huele a ti la primavera.
Qué solos qué únicos que
afortunados
que deliciosamente egoístas
qué paz aquí
en la madrugada de este
nido.
Y la vida es en definitiva
sólo un motivo para haber
amado
y ahora que te has dormido
compruebo que eres de carne
y sueño
que estás y que huyes
que te sueño te tengo y te
pierdo,
quédate esta noche,
quédate hasta el alba
no me abandones en esta hora
íngrima
bésame
yo de ti aprendí de memoria
la fragancia
y lo versos de Neruda
ámame
y caigo desde el
sueño con torpes manos con cansados ojos
y termino esta carta con una
post data: el
incendio ya ronda mi frente
parto en la tarde por ti.
Raúl
Mello, Tomado del libro CONTIGO POESÍA - Ediciones Casa de Nuna. 1990
Nelson Landa
1
Se desliza la temprana tarde
de domingo...
La ciudad está en el fondo
de un insondable mar
celeste.
De a ratos, baja una brisa y
despereza apenas
a la adormilada fronda.
Y llega el ruido de la gente
en alguna cancha...
Los cirros se deshilachan
en el confín del cielo...
Y juraría que en el
patio soleado y cálido de alguna casa
hay una muchacha sentada en
una silla
con el pelo mojado
secándose al sol.
Se desliza la temprana tarde
de domingo...
Y caminando por el fondo
de este océano de
indiferencia
siento indecibles ganas de
hacer
algo grande,
que conmueva.
O encontrar la puerta que
lleva al otro lado
de esta tarde
y escapar por ella sin dejar
rastros.
Nelson Landa, Tomado del
libro POEMAS DE LOS DÍAS - Ediciones Los Talleres, 1991
2 Yo
amo los jardines abandonados
(es la gloria estar en ellos
cuando gotea el mediodía en
verano
o a las cinco de la tarde en
otoño)
Yo amo los jardines
abandonados.
con canteros que son duros y
alisados montículos a los lados
de senderos apenas
discernibles,
con impenetrables matas de
helechos,
matorrales de malvones,
con limoneros con gajos
hasta el suelo,
con alegrías en los
rincones siempre húmedos,
madreselvas en los muros,
nísperos, caracoles.
Yo amo los jardines
abandonados,
Sin flores, con espesos y
oscuros follajes.
Y descansar en ellos, no
tocarlos,
Mirarlos, sentirlos.
Yo amo los jardines
abandonados
de los caserones
de sucias mujeres
solitarias,
últimas tías solteronas
seguramente;
lúcidas mujeres
que adoran (como yo) orinar
escondidas
entre las plantas,
plácidamente.
...En esos abandonados
jardines, en los mediodías
de verano o en las tardes de
otoño,
Dios tendría trabajo para
encontrar mi alma.
Nelson
Landa, Tomado del libro POEMAS DE LOS DÍAS - Ediciones Los Talleres, 1991
|