En el “Reglamento y Criterios de Juicio” correspondiente al “Cuerpo de Jurados Carnaval Artigas 2010”, se recomienda “Considerar (…) Lo principal es que el texto de la letra: 1- sea adecuado al contenido del enredo; 2- tenga, en varios grados, riqueza poética. Es esencial recordar que, para llegar a esa riqueza, existen reglas testadas por la poesía popular. Ningún texto puede ser considerado poético y bello si en él aparecen serios errores de ortografía y gramática, mismo teniendo en cuenta que son escritos en portugués, se debe buscar la forma de asesorarse sobre el tema.” El entrejuego de poesía y música enfocado hacia la cultura popular se articula con la identidad de la comunidad involucrada. La interpretación musical guía al oyente a posibles campos de sentido. Los productos de la cultura popular viven una existencia contingente en la periferia de la literatura, el carnaval promueve este acercamiento entre las artes, que borra las claras distinciones entre la literatura culta y la popular. El crítico brasileño Haroldo de Campos explica que “uno de los puntos decisivos en el proceso de disolución de la pureza de los géneros y de su exclusivismo lingüístico fue el de la incorporación en la poesía de elementos del lenguaje prosaico y coloquial, no solo en el campo del léxico, sino también en lo que respecta a los giros sintácticos”. Éstas y otras formas de la literatura popular u oral, llamados géneros primitivos -más tarde reconocidos dentro de la clasificación de géneros híbridos- datan de la transición de la Edad Media al Renacimiento. El fenómeno se debió al grado de penetración de la cultura cómica popular en las formas literarias más importantes de la época. La vigorosa y milenaria herencia carnavalesca y la fiesta popular irrumpió en la tradición seria y cerrada de los géneros clásicos y se consolidó en la Comedia dell’ arte, siglo XVII. Según la tesis de Mijail Bajtín, la apertura de la literatura a la influencia decisiva de la cultura cómica popular constituyó el impulso descentralizador y transgresor, proveniente de esta cultura y de su visión del mundo. Al mismo tiempo, esa postura dialéctica y materialista de la cultura popular, pasó de espontánea a conciencia crítica, porque para desarrollarse plenamente tenía que integrarse a la literatura, digamos, oficial. Desde esta perspectiva teórica, busco establecer la vinculación entre literatura y carnaval, atendiendo, además, a las interdependencias específicas que vinculan las instituciones culturales con el poder establecido y los diferentes mecanismos de control social. El carnaval es un híbrido genérico que recoge en su configuración temático-formal elementos de referencialidad, que avalan el grado de identificación entre lo textual, lo musical y lo escénico, de ese modo, la forma del discurso se adapta a la concepción artística que anima el contenido. La cultura es una forma de ser y un estilo de comunicación, es el conjunto de símbolos de la identidad colec- Carnaval 2010 Samba del Enredo y Enredo tiva. La intensificación del fenómeno Samba Enredo se registra, no solamente por el auge que se fomenta en la creación de textos, sino también por el alcance numérico de participantes del fenómeno, es decir: compositores, cantores y público. En el año 2000 fui invitada para integrar el jurado como profesora de Literatura. No soy carnavalesca, tampoco participé activa ni pasivamente en ninguna escuela de samba. Fui convocada para juzgar la actuación de las entidades, no por los valores académicos, sino populares y folklóricos, tampoco en relación a los afectos o simpatías personales. Enredo y Samba Enredo son los ítemes que juzgo, y a los que me he dedicado según lo expuesto. Soy maestra y profesora de Literatura, graduada por Concurso de Oposición y Mérito, con postgrado de Gestión Educativa, en FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede académica argentina de la Universidad Autónoma de Madrid) y de Creación Literaria, en el MEC. Valoré la interrelación entre la versión cantada y la música, su potencial de significación y la enfatización de los instrumentos de cuerda, pero no encontré riqueza poética. Con esta fundamentación, y la asignación del puntaje más alto, me referí al samba enredo de Emperadores del Ayuí. Respecto a las demás escuelas reconocí que los elementos esenciales en la línea melódica y la letra: cadencia, período, tema, frase, motivo, tono, timbre y ritmo, estuvieron presentes en la estructura de la composición; no obstante la buena administración de los elementos fonéticos, los dramáticos y semánticos no salieron de lo superfluo, por lo que el ritmo no llegó a tomar su lugar como concepto organizador y creador de significado. Aunque las repeticiones establecieron la continuidad estructural básica, el material referencial de la música no consiguió transmitir la emotividad del mensaje por ausencia de lenguaje poético y reiterado empleo del estereotipo (frases hechas). En cuanto a la ortografía, señalé el error en el uso de parónimos: traz, como figura en el texto, es un derivado verbal de Trazer, presente del indicativo en las personas você y las terceras del singular; en cambio: trás, es el adverbio de lugar que se debió usar. No lo consideramos importante porque no afectaba el sentido, ya que se desprende del contexto, y por otro lado, porque los parónimos son palabras de grafía diferente, aunque de igual sonido, por lo que pasa inadvertido en la canción. Otra distinción respecto a la escuela mejor calificada, es la voz del intérprete, se escuchó una voz media, entre la de contralto y la de barítono, que sonaba con nítida claridad e incitaba al canto de todos los integrantes (o casi todos) aún bajo la lluvia. No se apreció la misma dedicación al canto en las demás escuelas. El carnaval artiguense se ha convertido en un espectáculo apreciado en todo el ámbito nacional. El viernes 19, en Buscadores, Nicolás –periodista que presenció el desfile- cuestionado por Miguel Nogueira a opinar sobre lo visto, señaló la “flojedad” de Académicos; elogió la batería de Imperio del Ayuí; el juego de colores y la construcción de los carros de Emperadores, y concluyó con el participio activo “impresionante” para destacar a la escuela ganadora. Este criterio responde fielmente al puntaje con el que juzgué el Enredo: 1º) Rampla; 2º) Emperadores; 3º) Imperio y 4º) Académicos. El arte carnavalesco tiene códigos por los que transita la crítica. Se sostiene sobre principios vinculados dialécticamente a fuerzas impulsoras y modelantes que se complementan en el trabajo creador. El espectáculo se fija un perímetro de representación que es el espacio escenográfico, allí los actores integrantes de la entidad carnavalesca, desenvuelven las acciones simbólicas de la representación. En este espacio representante (Avenida Lecuerder) evolucionan los personajes y las acciones, todo lo que ocurre aquí está íntimamente vinculado a su ostensión y solo adquiere su sentido por ser mostrado y dado para ser visto. En el desfile, la escuela pone en relación los diversos elementos de la escena, que apuntan en dirección al mensaje estético que se recibirá. El contenido del mensaje es el tema, principio organizador del enredo. No puede haber una disociación entre forma (elementos de la escena) y sentido (tema del enredo) porque es la imbricación de ambos lo que da el carácter unitario con el que se comunica el enredo. Cuando los espectadores reciben el mensaje estético, se sumergen en un baño de imágenes y sonidos, pero sus estructuras mentales y sociológicas mediante esfuerzo imaginativo y empatía artística contribuyen a la constitución del sentido. Los códigos de recepción del fenómeno son: Código psicológico: mecanismos inconscientes que producen la ilusión y la fantasía. Código ideológico: medios de acceso al conocimiento de la representación. Código simbólico: signos o íconos que caracterizan, remiten a lo representado. Código cromático: juego y manejo de colores. Código mítico: presenta la caracterización de personajes de la mitología. Código religioso: referentes ideológicos o instituciones religiosas, caracterizados. Código tempo-espacial: histórico o legendario. Código fónico: lo que se entiende, respecto a cómo se escuchan las palabras. Código rítmico: la música. Código cinésico: la expresión corporal, gestual, actitudinal. Código plástico: pintura, escultura, fantasías, artes visuales. Código textual: carpeta con el trabajo de investigación sobre el tema del enredo. Los puntajes asignados revelan el grado de éxito -o del impacto provocado en el espectador- en el desarrollo y encadenamiento del enredo, según el aprovechamiento y adecuación de cada uno de estos códigos.

Profª Celeste Paiva