Danilo apronta el corazón
Fuente: Caras y Caretas

Quedará en el imaginario frenteamplista como el hombre que resolvió las ecuaciones más comprometidas del primer gobierno de izquierda, transformando el frío IRPF en una generosa política social. El técnico de las palabras didácticas, el hombre del semblante docente, el economista que concurría a las interpelaciones con un powerpoint demoledor para cualquier contrincante fue, también, el ministro de los más necesitados;; los números de su administración lo dicen.

Falta algo más de una semana para las elecciones, ¿realmente cree que ganará el Frente Amplio, o es un recurso necesario para el envión final?

Las elecciones en un país tan politizado como Uruguay, con los más altos niveles de participación ciudadana en los comicios, no admiten jugadas o trucos, ni siquiera argumentos de fuerza, se ganan con razones, con ideas y naturalmente con resultados.

Por eso insisto, la alternativa era entre un mal gobierno y un buen discurso, el de la izquierda, y ahora es entre un mal gobierno y el buen gobierno de la izquierda.

Creo que ganará la izquierda, todo apunta a que se renovará el mandato de un gobierno progresista y que Mujica será el presidente de Uruguay.

Lo veo en los actuales niveles de movilización en todo el país.

Sí tengo claro que la izquierda no gana las elecciones si no enamora, si no entusiasma, si no moviliza a la gente, y esto se da de manera creciente. La gran protagonista de esta campaña es la gente a través de las convocatorias del Frente o de las redes, de los frenteamplistas de a pie. A ellos les debemos mucho.

¿Entonces su vaticinio de un triunfo surge de su percepción en los actos, en el contacto con la gente?

No sólo, creo que también las encuestas leídas en sus tendencias, en su secuencia, están diciendo que ganará el Frente, y le agrego un elemento más: creo que hasta nuestros adversarios perciben esta realidad. De todas maneras insisto en que el centro de nuestra campaña en estos días finales debe ser sobre argumentos, propuestas e ideas. Hace muchos meses que trabajamos en esa dirección, lo hicimos en las internas y lo seguimos haciendo en la campaña actual.

¿Gana en primera vuelta?

En mi fuero íntimo, como en el de la mayoría del pueblo frenteamplista, creo que sí, pero con el mismo rigor con que afirmo que ganamos y que habrá un nuevo gobierno de izquierda, no puedo afirmar cuándo, pero ganaremos.

El presidente tiene 61% de apoyo de la población y el Frente Amplio 44% de intención de voto. ¿Por qué esta diferencia?

El presidente tiene el nivel más alto de apoyo al finalizar un mandato desde que se llevan esos registros. Es un nivel histórico que se da en plena campaña electoral y con fuego pesado por parte de la oposición;; ese es el mejor balance de su gestión. El Dr. Lacalle llegó al gobierno con 38% de los votos para el Partido Nacional y se retiró con menos de 20% de apoyo a su gestión, y con su partido que obtuvo en las elecciones de 1994 el 30% de los votos. Creo que ese es también ese es un balance claro de un gobierno.

Este apoyo al presidente Vázquez es un gran capital de toda la izquierda pero también del país, es parte de la confianza que hemos recuperado, del optimismo responsable que existe en el Uruguay actual. Hasta el 25 de octubre no sabremos cuál es el porcentaje de votos que obtendrá el Frente Amplio, pero las cifras se pueden mirar desde otro ángulo. La izquierda luego de gobernar cinco años es, por lejos, la principal fuerza política nacional, muy cercana a la histórica victoria por mayoría absoluta de 2004. Gobernamos bien y tenemos propuestas audaces, llenas de empuje y de ideas para el futuro. También es cierto que hay ciudadanos blancos y colorados que tienen simpatía por el presidente y no por ello dejan de pertenecer a sus partidos. En Uruguay hay partidos y lazos muy sólidos, eso es parte importante de la democracia.

¿Cómo pesaron los errores cometidos durante la campaña, los propios y los ajenos?

Las campañas electorales son carreras de largo aliento y de resistencia, a la larga aparecen los corredores de fondo, las razones de fondo y las ideas fundamentales… y están apareciendo. Los errores son instantes, chispas, pero en definitiva lo importante es el rumbo general.

Tenemos para mostrar los resultados de un gran gobierno de izquierda, en todos los indicadores económicos, sociales, educativos, de la salud, de la cultura y tenemos un programa enriquecido por esta extraordinaria experiencia de gobernar y eso aparece, sin falta. Creo que con Pepe hemos logrado ensamblar una fórmula y un compañerismo que recoge las buenas tradiciones de la izquierda uruguaya. Eso también se nota.

¿Y los errores de Lacalle?

¿Son errores o, como él mismo dice, desde el punto de vista conceptual y según su visión del país, no se equivocó? Creo que piensa realmente así…

Si la izquierda gana, ¿será todo igual, será la continuidad de todas las políticas, será igual el relacionamiento con la oposición?

Lo hemos dicho en innumerables ocasiones, por ser de izquierda nunca nos conformaremos, siempre pediremos más y mejor y además nuestra meta siempre es más ambiciosa;; no hay gobiernos infalibles y los que se dicen infalibles no son de izquierda. Esa es otra de las grandes diferencias con la derecha.

Hay líneas maestras de las políticas económicas y sociales que están reafirmadas en el programa del Frente, en el Plan de gobierno y en la experiencia de todos nosotros, por lo tanto en un nuevo momento mundial, regional y nacional se mantendrán.

Hay muchos aspectos que deberemos mejorar, profundizar, incluso cambiar, lo dijimos claramente.

Comencemos por los cambios, y si los hay ¿hay reconocimiento de errores?

No necesariamente hay errores, pero si los hubiera no tenemos ningún inconveniente en ser críticos de nosotros mismos. Tenemos que tratar de construir otra relación con la oposición, que participe en diferentes instancias de gestión. Eso le ayuda al país y al propio gobierno.

Tenemos que afrontar el tema de la seguridad con todo lo positivo que hicimos desde este gobierno, en muchos sectores y con la clara conciencia de que es un tema prioritario, no sólo por lo que dicen las encuestas sino porque en nuestro proyecto nacional la seguridad es una parte importante, es calidad de vida de nuestra gente, en particular de los sectores más humildes y vulnerables.

Por eso tenemos que seguir por el camino de una política integral para combatir la delincuencia, atacando las causas del delito pero, con mucha dureza también, al propio delito. Eso implica más policías, mejor preparados, mejor pagos, con más elementos técnicos de última generación, más soporte científico;; es la lucha, la guerra frontal a la pasta base desde el Estado, pero también con el apoyo y la participación de las familias y de la sociedad civil.